Uno de los problemas que muchos nos solemos encontrar cuando enviamos un correo electrónico con archivos adjuntos es el de las limitaciones de tamaño, ya sea de nuestro servicio de correo a la hora de enviarlos (limitación en el tamaño máximo de un archivo y el peso total del mensajes) como, en el lado del receptor, el espacio disponible en su buzón de correo. En el caso de Gmail, el tamaño máximo de los archivos ronda los 25 MB y en el caso de tener que enviar archivos de tamaño superior tenemos que recurrir a servicios complementarios como Dropbox. Google dispone de su propio servicio de almacenamiento en la nube, Google Drive, por tanto, tiene mucho sentido aprovecharlo y extender su uso en otros productos de la compañía. Con esa idea, Google está desplegando una nueva funcionalidad con la que podremos compartir los archivos que tengamos en Google Drive a través los correos electrónicos que enviemos desde Gmail.

Logo Gmail

Esta nueva funcionalidad, que como de costumbre ha sido presentada a través del blog de Gmail, es muy interesante puesto que nos dota de una gran flexibilidad a la hora de compartir archivos y enviarlos a través de correos electrónicos. De hecho, nos abre la puerta a compartir archivos mucho más grandes puesto que con Google Drive podremos subir archivos de hasta 10 GB y podremos hacerlo en los próximos días puesto que Google está activándola en estos días.

De la misma forma que con la extensión Dropbox for Filelink podíamos insertar archivos de Dropbox en los mensajes de correo que enviábamos desde Thunderbird, si hemos activado el nuevo diseño de Gmail (para redactar mensajes) observaremos en estos días cómo se activa un nuevo botón con el logotipo de Google Drive que nos servirá para adjuntar enlaces a estos archivos. Lógicamente, si hemos marcado un archivo como privado, éste no se podrá compartir automáticamente puesto que Gmail nos avisará para que hagamos público, sobre la marcha, el archivo (además, este aviso funcionará si hemos pegado directamente el link).

Google Drive Gmail

Este escenario, particularmente, me agrada mucho porque si tenemos instalado el cliente de escritorio de Google Drive, podremos subir a este servicio fácilmente los archivos a la nube y, en cualquier momento, disponer de ellos (o compartirlos desde cualquier ubicación o equipo). Este ajuste, en mi opinión, tiene como objetivo potenciar el servicio de Google Drive y fomentar su uso entre los usuarios que, en muchos casos, se han acostumbrado al uso de Dropbox y los enlaces públicos (que han facilitado, y mucho, compartir archivos).