antitrust
| 8 de octubre de 2009 a las 13:00 | 18 comentarios
Cuando Microsoft y la Unión Europea acordaron incluír una pantalla para elegir el navegador por defecto de Windows 7, con el objetivo de terminar con el monopolio de Internet Explorer en el sistema operativo, la competencia reaccionó con mezclas de júbilo y cautela. Estas se transformaron en críticas al descubrir que la forma de implementarla sería completamente ineficaz. Los principales reclamos eran que la ballot screen utilizaba terminología compleja, no educaba al usuario sobre la importancia de la decisión y, lo peor de todo, corría sobre...