El rendimiento de las aplicaciones de Windows depende, entre otras cosas, de los distintos niveles de prioridad. Desde el Administrador de Tareas puedes asignarle más prioridad a una aplicación en ejecución, así como también cortar su ejecución, cerrándola (o haciendo lo que se llama kill, en inglés).
Process Manager es una herramienta para Windows que nos brinda un acceso más rápido a estas opciones. Si tenemos aplicaciones abiertas podemos hacer clic derecho sobre el nombre de las ventanas -cuando están minimizadas, como se puede ver en la imagen- y elegir dos opciones: cambiar la prioridad o cerrarlas.
Podremos cambiar rápidamente la prioridad de cierta aplicación, para que el sistema se centre más o menos en ella. Por otro lado, si no queremos que cierta aplicación siga ejecutándose, sólo tenemos que hacer clic en kill y la misma se cerrará.
Process Manager sólo necesita menos de un MB de memoria RAM para funcionar. Es una herramienta totalmente gratuita.
Enlace: Process Manager | Vía: Lifehacker









mmm bueno, existiendo el Process Explorer que es gratuito también y te lo bajas de la propia página de microsoft… Este se queda un poco en pañales a su lado.
Por cierto, si veis el “About” de la aplicación sale la foto del programador y bueno, es un poco… lol xD