En estos tiempos tan complicados, desde el punto de vista económico, son muchas las empresas que están aplicando medidas para ahorrar costes en sus operaciones y recortar gastos (para intentar paliar cualquier efecto negativo sobre sus cuentas). No es raro encontrar escenarios en los que, por ejemplo, se apuesta por alargar el tiempo de uso de los equipos informáticos (posponiendo cualquier plan de renovación) y apostando por migraciones hacia software libre (a las que hace algún tiempo dedicamos una serie de notas sobre cómo abordar un cambio así).

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Apostar por un escenario mixto, software libre y software privativo, es una opción viable por la que también se apuesta en muchos entornos y, de hecho, suele ser un paso previo hacia una migración total; un escenario en el que se van sustituyendo aplicaciones privativas por alternativas en software libre que cubren perfectamente el abanico de funcionalidades o requisitos esperados con el consiguiente ahorro en adquisición/renovación de licencias que conlleva el cambio.

No es raro ver, en algunos entornos empresariales, cómo se realizan despliegues de aplicaciones cuyas funcionalidades están muy por encima de las necesidades de sus usuarios pero, por mera inercia, se adquieren licencias y se instalan por no conocer alternativas libres que, en el fondo, nos aportan mucha más flexibilidad (al no estar cerrados a un volumen de licencias concreto, por ejemplo). Hay aplicaciones más o menos básicas que se suelen utilizar en cualquier oficina y, de hecho, tampoco es raro encontrarlas instaladas en los ordenadores que tenemos en casa: procesadores de texto, reproductores de vídeo, clientes de correo electrónico, aplicaciones de mensajería instantánea, etc.

Seguramente, al leer este tipo de aplicaciones nos hayan venido a la cabeza nombres como Photoshop o Microsoft Office (con Outlook y Word a la cabeza), aplicaciones que tienen un equivalente en software libre que vale la pena probar y, sobre todo, considerar:

  • Dia es una aplicación que nos permite dibujar esquemas y diagramas de la misma forma que podríamos hacerlo en Microsoft Visio (o también podríamos hacerlo en la nube con ProcessOn). La aplicación está disponible tanto para Windows como para Mac y Linux y, salvo que tengamos que realizar esquemas excesivamente complejos o que requieran objetos de librería muy específicos, es una interesante alternativa a Visio y, desde luego, muchísimo más económica.

  • LibreOffice, como no podría ser de otra forma, es uno de los paquetes de software que no pueden faltar en este tipo de listas, una suite ofimática libre que nos ofrece alternativas a Power Point, Excel y Word y que, gracias a sus plugins, podemos ampliar con nuevas funcionalidades y complementos que nos faciliten nuestra labor. Aunque nos pueda parecer que Microsoft Office es algo "imposible de eliminar" de las empresas, gobiernos como el de Francia (incluyendo la Gendarmería) llevan bastante tiempo trabajando con alternativas libres a la suite ofimática de Microsoft.

  • VLC es uno de las aplicaciones de reproducción de audio y vídeo más conocidas por los usuarios y, además, también es software libre. Esta alternativa a Windows Media Player, por citar un ejemplo, reproduce la gran mayoría de formatos de archivos multimedia que podamos encontrar en la red y, además, también permite la reproducción de CDs, DVDs y vídeo bajo streaming.

  • Gimp también es una aplicación bastante conocida por los usuarios y nos ofrece un editor de imágenes con el que podremos retocar fotografías, realizar montajes o realizar cualquier otro tipo de tarea vinculada al diseño gráfico sin necesidad, por ejemplo, de recurrir a Adobe Photoshop (que para tareas rutinarias o de no mucha complejidad se nos puede quedar algo grande).

  • Thunderbird es, en mi opinión, uno de los mejores clientes de escritorio que podemos encontrar y, siguiendo la tónica de esta lista, es una alternativa en software libre a Microsoft Outlook. Gracias a extensiones como Lightning podemos dotar a Thunderbird de un calendario en el que anotar nuestras citas y al que importar las convocatorias de reunión que nos van llegando (y que además, podemos sincronizar fácilmente con Google Calendar, por ejemplo). Además, gracias al variado catálogo de extensiones disponibles podemos ampliar las funcionalidades de la aplicación y personalizarla a nuestro gusto y, desde el punto de vista de la gestión de grandes volúmenes de datos, su gestión de las carpetas locales supera con creces a los "temibles" archivos pst.

Cada empresa es un entorno singular y no siempre podemos encajar a la perfección todos los paquetes de software que existen pero, si realizamos un análisis de las necesidades de nuestros usuarios y el uso que dan algunos paquetes de software privativo, quizás nos demos cuenta que no todas las licencias que hemos adquirido se están amortizando realmente y que muchas están infrautilizadas, por tanto, no sería descabellado utilizar alternativas libres que se amolden mucho mejor a nuestro presupuesto y, sobre todo, al uso real que estamos haciendo.