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El principal problema, o preocupación, al que nos enfrentamos cuando nos volvemos dependientes de la web es que ésta vaya a desaparecer. Por supuesto, como tal, nunca lo hará, pero determinados servicios que usamos diariamente y de los que dependemos sin hacerlo sí podrían hacerlo. Seguramente los ejemplos más sencillos, para ilustrar esta idea, sean los de la dependencia que tenemos de herramientas como Gmail o cualquier otro servicio de correo web. Seguramente utilicemos varias cuentas, y éstas sean dependientes del mismo servicio. ¿Por qué? Pues porque si hemos elegido una determinada marca o compañía, es por algo, ya sea por su potencia, o por la relación calidad precio que ofrecen.

Por supuesto, no estoy diciendo que Gmail vaya a desaparecer –cosa que tampoco es imposible–, pero sí que podrían hacerlo otros servicios que utilizamos de forma regular y de los que también podemos ser dependientes. Servicios a los que estamos atados y donde almacenamos, de una u otra forma, una cantidad de información considerable, importante para nosotros. Los mismos además nos dan además cosas que otros no pueden darnos, o eso creemos. ¿Qué hacer cuando tu servicio favorito desaparece del mapa?

Cuando tu servicio favorito es comprado por un grande

A día de hoy, afortunadamente, se puede decir que la mayoría de nosotros no tendría problema para salir, por ejemplo, de una situación en la que nuestro servicio favorito de turno se vea cancelado, por ejemplo, por su compra a manos de una gran corporación. He querido coger este ejemplo porque hace poco se ha hablado mucho de la compra y fulminante desaparición de Meebo. Esta pequeña startup gozaba de bastante popularidad ofreciendo entre otras cosas un servicio de mensajería multiprotocolo que muchos utilizábamos para comunicarnos directamente desde el navegador. A los pocos días del anuncio de compra, todos los que teníamos cuenta en el servicio recibimos un correo en el que se nos daba un ultimatum para la utilización del mismo. Y punto final. ¿Ahora qué?

Como decía al principio, a día de hoy no hay problema en encontrar una salida. Las startups que ofrecen servicios similares no se pueden contar con los dedos de la mano ya que hay mucha variedad, y esto se aplica a la gran mayoría de nichos de Internet. Servicios de mensajería, redes sociales, alojamiento de archivos… ¿Acaso alguien, obviando la pérdida de datos, no pudo ver la luz al final del túnel que supuso el cierre de Megaupload?

Muchas alternativas

Son las alternativas las que hacen que realmente no haya un problema real en el posible cierre o adquisición de servicios. Es normal que cuando estos gozan de un cierto éxito, sean acechados por los grandes para intentar comprarlos. ¿Por qué es esto algo malo? Bueno, puede serlo por casos como el anterior, donde se cierra el servicio y los usuarios quedan huérfanos, pero en la gran mayoría de los casos estos no son comprados para acabar con la posible competencia, sino para pasar a ser modificados y a formar parte de algo más grande. Aún está por ver si Google ofrece algo similar a lo que ofrecía Meebo, y es cierto que muchos de sus productos se han perdido para siempre, pero nuevos productos surgirán, y es que el equipo al completo se integró con el de Google+.

Una simple búsqueda en internet, o la consulta en páginas y foros especializados, debería bastar para encontrar servicios diferentes sobre un mismo tema que pueden no ser exactamente iguales, pero tal vez mejores en algunos sentidos. Y es que si hay algo que no falta en la red de hoy en día son las alternativas. Y si nada nos convence, recordad una cosa: Internet lo hacemos nosotros.

Casos extremos

Aunque el cierre de servicios puede ser algo que esté a la orden del día en la red, que está en constante cambio, hay casos extremos que podrían llegar a suceder pero que tampoco deberían preocuparnos. Hablo por ejemplo del cierre de servicios por petición de gobiernos. A petición, o por culpa de las políticas de acose y derribo de los mismos, y hemos visto ya lamentablemente bastantes casos. Sin ir más lejos, el del cierre en Alemania, uno de los países más duros en este sentido, de servicios como Rapidshare o Grooveshark, aunque ambos operaran de forma completamente legal en el país.

Más cerca tenemos el acecho del gobierno español, por ejemplo, a servicios y sitios también completamente legales pero que ahora se ponen en entredicho con la entrada en vigor de la ley Sinde-Wert.

De nuevo hay que volver a lo mismo: Alternativas. Hay cientos de alternativas no sólo para los citados servicios propensos a ser cerrados o censurados, sino para continuar utilizando los mismos. Por ejemplo, aunque en Argentina aún no haya desembarcado Spotify, es posible utilizarlo valiéndose de algunos trucos.

Disfrutar de la web y seguir creciendo con ella

Redes Sociales

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que al ser la web un mundo que está en constante cambio, debemos disfrutar con ella y seguir haciéndola crecer. Nada es para siempre en esta vida, y hay que saber adaptarse a los tiempos que corren. Seguramente cuando cierren un determinado servicio ya hayamos dado el salto a otro que lo sustituya, o bien por iniciativa propia o porque sencillamente los tiempos cambian. Microsoft dejó de dar soporte a Windows 95 hace mucho tiempo y nadie ha muerto por ello, todo lo contrario.

Lo mejor es que la red la hacemos nosotros. Si bien puede parecer que Internet es ese ente al que nos conectamos para obtener información y utilizar servicios, hay que recordar que en realidad el concepto de Internet es el de millones de ordenadores y usuarios interconectados compartiendo. Cualquiera puede ofrecer sus propias soluciones. Puede que las páginas y servicios más utilizados sean las de los grandes, pero no siempre fue así: Un grande se hace, no nace, y cualquiera con una gran idea puede convertirse en uno de ellos, aunque eso es asunto para otro artículo. Actualmente hay tantas buenas ideas que las alternativas para cualquier servicio son abundantes, por lo que en ningún caso debemos temer el cierre de servicios.