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El lanzamiento de Google Drive no ha pillado por sorpresa a nadie, ya que desde hace semanas se sabía, o mejor dicho, se rumoreaba que Google preparaba su lanzamiento inminente. Se trata de un producto que muchos llevaban tiempo esperando, y lo que tal vez sí que ha sido una sorpresa ha sido la gran oferta que ha recibido el sector esta semana, con el lanzamiento también de SkyDrive. ¿Triunfará Google Drive? No lo sabemos, pero si sabemos que de entrada lo tiene difícil, porque sus términos dan plenos derechos a Google sobre los contenidos que cualquier usuario almacene.

Se trata de la famosa política de privacidad unificada, una de las últimas propuestas de Google en el ámbito de la privacidad, la cual recoge en un solo documento lo que Google puede y no puede hacer con tus datos. Famosa y a la vez polémica, y que provocó que organismos como la Comisión Europea o las autoridades de Japón pidieran a los de Mountain View que dieran marcha atrás ya que podría ser incluso ilegal.

Junto a ella, la polémica está servida con el nuevo producto de Google, ya que especifica lo siguiente:

El usuario mantiene los derechos y propiedad intelectual sobre su contenido. Cuando subes, o de alguna otra forma, envías contenido a uno de nuestros servicios, el usuario da a Google (y a aquellos con quienes trabajamos) licencia universal para usar, hospedar, almacenar, reproducir, modificar y crear trabajos derivados de los mismos.

Leyendo estos términos, ¿puede un usuario confiar en subir documentos privados, por ejemplo? Y otra pregunta. ¿Lo haría sabiendo que servicios como SkyDrive o Dropbox tienen unos términos claramente mejores para la privacidad del usuario?

Por ejemplo, Dropbox asegura que sus términos no le aseguran ningún derecho sobre lo que consideran nuestra propiedad intelectual, salvo los necesarios para poder darnos servicio, es decir, copiar, eliminar, etc. Dropbox tuvo que aclarar esto ya que en principio también se reservaba los derechos. La avalancha de quejas, cuando el asunto se destapó, hizo que modificaran el documento de cara a parar las bajas de usuarios descontentos con él.

Por su parte, el recién llegado SkyDrive a unos términos que son claramente similares añaden que no sólo no dicen tener derechos sobre los mismos sino que no los controlarán o verificarán de ninguna forma.

Teniendo estas 3 opciones, ¿Con cuál os quedáis? Está claro que los términos de Google no invitan a que probemos el servicio, y también que pese a los mismos nadie nos asegura qué se hará y qué no se hará con nuestros datos. Me pregunto si algún día daremos la razón a Richard Stallman, esa persona que mantiene una encarnizada lucha con los servicios de la nube y en favor de la privacidad.