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Twitter es una red social que tiene muchísimas posibilidades y que puede dar mucho de sí. Es algo que han visto claro empresas, políticos, Administraciones Públicas, celebridades, deportistas y un largo etcétera de personas y entidades que utilizan esta red social como vehículo con el que potencial su marca comercial o su marca personal. Aunque Twitter es libertad y, básicamente, cada uno puede utilizarlo para lo que considere mejor, sí que es verdad que una actividad de calidad en Twitter puede ser una importante carta de presentación y, quizás, la llave a una mejora de nuestras condiciones laborales.

No es raro encontrar gente que cuida mucho su imagen en Twitter (aunque hay veces que la cuidan tanto que acaban creando un personaje ficticio que nada tiene que ver con su "yo" real) y utilizan su perfil como complemento a otro tipo de actividades en la red (un blog, un perfil en LinkedIn, etc) dentro de una estrategia personal. ¿Estrategia personal? Pues sí, puesto que si queremos ganar cierta notoriedad y asentarnos como referente (o en un futuro como líder opinión), nuestras actuaciones deberían estar coordinadas y bajo el paraguas de una estrategia coherente.

¿Y cómo plantearnos una estrategia? Una estrategia personal, como su propio nombre indica, es algo personal y, por tanto, depende de cada uno de nosotros. Aún así, creo que podemos articularla sobre cuatro pilares fundamentales que regirán nuestro estilo y los mensajes que enviaremos:

  • Escuchar y conversar es muy importante, entrar en Twitter para hablar únicamente de uno mismo o enviar enlaces de nuestra empresa o nuestro blog puede llegar a aburrir a la gente que ha decidido seguirnos y, quizás, dejen de leernos algún día. Conectar con la gente es importante y, por consiguiente, la gente debe ver que detrás de ese avatar hay una persona y no una aplicación de tweets programados.

  • No saturar a nuestros seguidores y evitar hacer ruido, o lo que es lo mismo, no lanzar 20 mensajes seguidos y, posteriormente, no publicar nada en 14 horas. Esto no significa que no durmamos para poder lanzar un tweet cada hora, simplemente, no tiene sentido que compartamos 10 enlaces en 5 minutos porque, con tanta cantidad de información que fluye, corremos el riesgo de que más de la mitad no sean leídos con la suficiente atención.

  • Buscar un lugar o una posición, es decir, ser capaces de contestar a unas preguntas que no son tan sencillas como parecen: ¿qué cosas domino? ¿qué cosas quiero aprender? ¿sobre qué quiero hablar? Ya hemos dicho un par de veces que Twitter es libertad y, de hecho, nadie dice que no se pueda hablar de todo, sin embargo, sí que es cierto que podemos potenciar aquellos asuntos que sí contribuyan a nuestra imagen profesional y, poco a poco, nos vayan situando como referente.

  • Como cualquier plan de acción necesita su revisión y ajuste, por tanto, sería interesante tener algún indicador que nos muestre si nuestra estrategia está o no en consonancia a los intereses de la compañía.

Dentro de estos cuatro pilares voy a quedarme con los tres últimos para abordarlos desde una manera práctica con algunas herramientas que podemos utilizar para optimizar nuestra presencia en Twitter:

No saturar a nuestros seguidores

Quizás cuando revisamos nuestro Google Reader, por citar un ejemplo, encontramos muchos enlaces que nos gustaría compartir, simplemente, porque encajan con las temáticas que solemos comentar o, simplemente, porque nos parecen muy llamativos. Si realmente buscamos causar cierto impacto, la verdad, no tiene sentido que empecemos a bombardear a nuestros seguidores con un enlace tras otro (porque aparentaríamos estar haciendo spam) y, quizás, podemos buscar una manera de distribuirlos de manera mucho más uniforme.

Buffer es una aplicación web extremadamente sencilla que nos permite, precisamente, distribuir en el tiempo nuestros mensajes, de manera que si hemos recopilado varios enlaces a compartir podríamos construir un buffer en el que guardarlos y lanzarlos a las horas que estimemos oportunas. De esa forma, podremos distribuir todos esos enlaces que queremos compartir, cubriendo mucho las horas del día y, sobre todo, evitando saturar a la gente.

Encontrar nuestro lugar

Hemos comentado que es importante situarse o posicionarse como alguien vinculado a una serie de temáticas o campos de conocimiento. Esta clasificación nos permitirá que la gente piense en nosotros, por ejemplo, si se les plantea un problema o deben tomar una decisión relacionada con la temática que dominamos. Una manera de medir nuestra posición es, por ejemplo, utilizar Klout, una herramienta que nos informará de nuestra situación (posibilidad de ampliación de nuestro mensaje, estilo, las temáticas en las que nos estamos situando como referente, etc.

Gracias a Klout podremos evaluar cómo estamos calando en la gente y, sobre todo, en qué temas; información que, posteriormente, utilizaremos para afinar nuestra estrategia.

Revisión de los resultados

La coherencia de nuestra estrategia, entre otras cosas, depende de nosotros mismos. Es decir, que si apostamos por crear un "estilo propio" que nos distinga del resto, la constancia para alcanzar este objetivo es una disciplina que nos imponemos y debemos ser capaces de poder cumplir.

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A veces, durante el uso habitual, quizás no seamos conscientes de qué estamos enviando, las interacciones que hacemos con otros usuarios o el impacto que tienen ciertos mensajes (respuestas, retweets, etc). Gracias a Crowdbooster podremos realizar un seguimiento muy cercano a nuestra propia actividad, viendo en paneles gráficos e informes aspectos como nuestra frecuencia de actualización, seguidores influyentes que tenemos, la evolución temporal del número de seguidores, etc