Hace unas horas saltaba la noticia sobre la negativa de Twitter a cerrar perfiles proanorexia. Se trata de una petición del Ministerio de Sanidad a la Union Europea.

Los motivos de la compañía son muy importantes, y aseguran que no quieren de ninguna forma limitar la liberta de expresión de sus usuarios, y que trabajan para preservarla. Por su parte el gobierno insiste en que seguirá recogiendo denuncias de usuarios que crean que se han publicado tweets sobre el tema a través del buzón de correo denunciaperfilesquefomentananorexia@mspsi.es.

¿Debe Twitter o cualquier otra empresa --podría decirse lo mismo de Facebook, por ejemplo-- eliminar este tipo de contenidos? Se trata de un asunto sin duda espinoso. Por una parte tenemos la libertad de expresión, y eliminar contenidos podría ser visto como una forma de censurar o coartar a quienes los han publicado.

Ya hemos visto casos similares como el del futbolista Ryan Giggs, cuyo equipo legal echó mano de las leyes británicas para obligar al servicio de microblogging a ceder los datos de la gente que cotilleaba acerca de el, aunque en este caso el asunto es ligeramente diferente. Si bien cuando hablamos de personajes públicos creemos que es parte de su condición de celebridad el aguantar este tipo de comentarios, en este caso hablamos de un asunto que es malo para la salud y que incluso podría poner en peligro la vida de personas. ¿Debe intervenir la justicia en este tipo de asuntos? Sin duda, aunque los más puristas también pueden pensar que esto es un acto de censura.

¿La solución? En mi opinión, siendo Twitter una empresa privada, es que ésta misma debería tomar este tipo de decisiones, basándose en sus cláusulas y términos de servicio o incluso modificando estos si hace falta. De momento ha tomado la decisión de no hacer nada al respecto y preservar la libertad de expresión de sus usuarios independientemente de que el contenido de los mensajes pueda dañar a otras personas, pero dependiendo de la repercusión que tenga la noticia, estoy seguro de que podrían rectificar, no sin volver a levantar una gran polémica.

Imagen: Santiago Álvarez