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Otro caso más de hasta donde pueden llegar la sinrazón de la industria musical por defender el copyright. Ana Muir es el nombre de la primera condena en el país por delitos de derechos de autor, más concretamente por compartir música en la red. Al parecer, el BPI y IFPI dieron la voz a la policía para que registraran la casa de Muir. Se encontraron 7.493 archivos de música digital y 24.243 archivos de música de karaoke, por lo que la industria de la música ha llegado a calcular que se trata de un valor total de mercado de 54.792 libras.

Según la propia BBC, BPI y IFPI, ambos organismos de la industria musical, habían revelado a la policía que era una activa usuaria de una importante red de intercambio de archivos. Dicho así, parece que estamos hablando de un red terrorista, cuando las redes de intercambio de archivos no son ilegales. Una vez llevada a juicio, Mirian Watson, fiscal del caso, habló sobre la presunta implicada con el siguiente discurso:

Trataba de burlarse ilegalmente de las leyes de derechos de autor y esto equivale a robo, ya que no sólo priva a las empresas legítimas y a los artistas de sus ingresos, sino que también socava la industria de la música en su conjunto. Vamos a continuar trabajando eficazmente con la policía en este ámbito para la aplicación sólida de la ley

Muir alega que en ningún caso se ha lucrado de los archivos compartidos y que no era su intención en ningún momento hacer dinero con la distribución. Por otro lado, el Partido Pirata del Reino Unido ya ha dicho que este tipo de prácticas de las organizaciones discográficas sobre ciudadanos individuales tiene más que ver con medidas de presión sobre los proveedores para que bloqueen aquellos sitios con contenidos ilícitos. La sentencia de Muir se sabrá la próxima semana.