El otro día escuchando la radio el locutor planteaba una interesante pregunta. ¿Que ocurre con tu email cuando mueres? A su vez surgían una serie de preguntas secundarias no menos interesantes. ¿Deberíamos dejar en nuestro testamento la contraseña para que nuestros seres queridos recuperen el material importante, evitando así que se convirtiera en basura digital junto con el resto del correo, olvidada en los servidores de nuestro proveedor?

Indagando un poco entre cláusulas de servicio y términos de software podemos encontrar fácilmente, en cada proveedor, qué sucede si nuestra cuenta no es usada durante un tiempo. Como algunos sabrán --yo mismo perdí una cuenta de Hotmail en mi juventud-- los servicios de correo suelen tener asociado un periodo de tiempo en el cual si no ingresamos en nuestra cuenta esta se marca como inactiva.

He revisado los tiempos de inactividad previa cancelación en 3 de los webmails más utilizados:

  • Gmail (9 meses, según sus políticas en el último punto)

    Google se reserva el derecho de cancelar su cuenta, según lo estipulado en las Condiciones del servicio en caso de que no acceda a ella durante un período de nueve meses.

  • Windows Live Hotmail (90 días según el artículo 11.11 del acuerdo de servicio)

    Entre los motivos por los que podemos cancelarlo se incluyen la posibilidad de que dejemos de ofrecer el servicio en su región o de que usted incumpla este contrato, no inicie sesión en la red de Windows Live ID durante un período de 90 días o no pague la cuota que debe a Microsoft o a nuestros agentes.

  • Yahoo Mail (Tiempo limitado pero no especificado, artículo 7.5 de sus términos de servicio)

    El usuario reconoce y acepta que Yahoo! se reserva el derecho a cancelar y reutilizar las cuentas que se hallen inactivas durante un periodo de tiempo no razonable.

Así que a fin de cuentas, cuando morimos nuestro servicio de correos pasa a deshabilitar la cuenta para posteriormente eliminar su información por completo --o eso dicen--, no dejando ni rastro de basura digital. ¿Pero que pasa si algún familiar necesita recuperar datos potencialmente importantes de la cuenta de correo de un fallecido?

Supongo que serán raros los casos, pero los habrá, en los que un familiar o cónyuge trate de contactar con el proveedor de servicios de email (véase Windows Live o Gmail por ejemplo) para intentar recuperar documentos almacenados en el servicio de correo de una persona recién fallecida e intentar tal vez salvar datos críticos. ¿Cual sería la respuesta por parte de dichos servicios, si es que llegan a responder?

Bien, explorando un poco el centro de ayuda de Google, concretamente la sección de seguridad, descubro un topic llamado Accediendo a la cuenta de una persona fallecida, en el que la empresa especifica que efectivamente, en algunos casos si se puede acceder a la cuenta de una persona fallecida siempre y cuando aportemos una serie de documentación necesaria:

  • Nombre y dirección física completos y una cuenta de email verificable
  • Fotocopia de nuestro documento de identidad, pasaporte o algún otro documento oficial que nos identifique
  • La cuenta de email a la que queremos acceder
  • Un email completo, incluyendo cabecera, que hayamos recibido de la persona fallecida
  • Copias compulsadas de las traducciones del certificado de defunción
  • Copia del certificado de nacimiento --si el fallecido es menor-- o documento acreditando que somos el representante del fallecido

Si presentamos toda la documentación en un periodo de 30 días Google nos proporcionará acceso a la cuenta del fallecido. No he podido comprobar que pasaría si el servicio de webmail es diferente, pero es de suponer que si la información esta aún disponible podríamos reclamarla de una forma similar a esta.

Es una realidad que muchos de los documentos que manejamos hoy en día están en el correo electrónico y solo son accesibles mediante nuestra identidad digital. Cada vez más gente usa exclusivamente Internet para guardar información muy importante. Aunque esta información sea legalmente recuperable, supongo que debe ser un verdadero calvario tener que reclamar y esperar los trámites burocráticos pertinentes, sobretodo si nos encontramos en un país diferente al del proveedor de correo, por lo que os planteo dos nuevas preguntas. ¿Deberíamos empezar a plantearnos seriamente este tipo de situaciones? ¿Deberían los preoveedores implementar esta opción, haciendo los trámites más sencillos?

Imagen: neighborbeeblog