
En mayor o menor medida, todos aquellos que nos hemos pasado gran parte de nuestra vida en un ordenador hemos llegado a considerarlo una prolongación de nuestro cuerpo, no sólo una herramienta si no una verdadera extensión de nuestra conciencia en la que almacenamos gran parte de nuestra vida y por medio de la cual nos relacionamos con algunos de nuestros mejores amigos.
Anthony Chemero, científico del Frankin & Marshall College, junto a dos de sus estudiantes realizaron un estudio, basándose en ideas del filósofo Martin Heidegger, quien afirmaba que el ser humano no reconoce concientemente a las herramientas más familiares si no que ve “a través de ellas”, mientras las utiliza, incorporándolas al cuerpo.
El “ser-a-la-mano” (traducción de Zuhandenheit, nombre que dio filosófo alemán a su concepto) fue importante a la hora de los primeros avances en Inteligencia Artificial, pero nunca se había realizado un experimento directo sobre el mismo.
Chemero y sus estudiantes registraron movimientos de ratón que debían ejecutar los sujetos del test; en algunos momentos, el cursor quedaba resagado y tras unos segundos el mouse volvía a funcionar con normalidad.
Al analizar los resultados de un estudio tan simple, notaron una profunda diferencia en los patrones generados cuando la herramienta funcionaba mal; al trabajar de manera correcta, los patrones seguían la frecuencia del ruido rosa, que aparece recurrentemente en el mundo natural. Cuando el ratón funcionaba mal, dicho patrón desaparecía y los sujetos recién en ese momento se volvían concientes de la herramienta que estaban utilizando. Al volver a funcionar, esta conciencia desaparecía y volvían a utilizar el ratón de manera natural, dibujando un patrón (no se tienen muchos conocimientos sobre el ruido rosa), como una extensión de su propio cuerpo.

Chemero considera que el estudio demuestra cómo la gente se “fusiona” con las herramientras que utiliza y afirma que un problema en el ordenador -el lag del teclado del iPhone, da como ejemplo- representa una discontinuidad en el núcleo del ser.
Es importante tomar conciencia de la importancia que están tomando, cada vez más, las herramientas tecnológicas; pues no sólo las utilizamos como una herramienta tradicional, como podría ser un martillo o una escalera, sino que en ellas almacenamos recuerdos, fotos, trabajos, gran parte de nuestra vida, sin mencionar la nube y la web 2.0 y cómo a su vez nos vemos más ampliados todavía de manera no local, con internet. Es importante para todos pero sobre todo para los que nos mantenemos activos en este mundo tecnológico, sea desarrollando, diseñando o comunicando, para que tengamos presentes cómo se afecta, aunque sea en el grado más mínimo, la vida del usuario final, sentado frente al ordenador del trabajo, en la laptop, con el móvil en la mano o cualquiera de las “extensiones” posibles.
Vía: Wired Science










Esto mismo nos sucede cuando conducimos un auto o vamos en bicicleta: nos fusionamos con el vehículo. Llegamos a un nivel de control y de fusión con nuestras herramientas que nos olvidamos efectivamente que lo son. Esa es la mayor virtud de nuestro cerebro: la adaptabilidad.
Es muy interesante lo que apuntas, Federico. Me recuerda el artículo Man Computer Symbiosis, del gran J.C.R. Licklider, donde propone una gran Red de Pensamiento: esa que hoy conocemos como Internet.
Tal vez la máquina es extensión de nuestro cuerpo tanto como la mano lo es de la mente.
Gracias por el comentario y por el artículo de Licklider, Alan, no lo había leído y es interesantísimo. Creo que a esto es donde apuntan, un poco más o un poco menos, la realidad aumentada, la web semántica, ubiquitous computing… justamente a profundizar la simbiosis.
Que artículo tan interesante, yo utilizo mi Mac todos los días, para trabajar, divertirme y entretenerme, aqui paso el 80% de mi día y la verdad es que si, a veces ni me doy cuenta que la estoy utilizando. No se que haría sin mi laptop, la cargo para todos lados, siento que es como mi “SuperPoder” o mi arma Ninja
Saludos desde Guadalajara
Cuando Heidegger hablaba del “ser-a-la-mano” lo hacía manifestando un hecho que comezaba a observar con los primeros pinitos de la cibernética y que consideraba alarmante: constreñir la realidad y reducirla a objeto manipulable, el crearnos dependencia, el llegar a no diferenciarnos de una herramienta, el identificarnos con su función… e incluso sentirnos orgullosos de ello.
Tal vez deberíamos pensarlo un poco.
Hola Alejandro, gracias por el comentario. Por supuesto que en un sentido tienes razón, tanto la identificación con una herramienta como la objetivación de la realidad deshumanizan al hombre. Pero no creo que nos estemos refiriendo a una identificación y al contrario de una concretización, se trata de una ampliación del concepto de realidad. Pienso que se está reinterpretando lo dicho por Heidegger a la luz de una nueva manera de ver al hombre impulsada, es cierto, por la cibernética y los avances en varios campos de las Ciencias de la Computación, como la IA. De todos modos sí, puede ser muy sutil (y por eso peligrosa) la diferencia.
Muy curioso artículo
Gracias por compartirlo…..
Aqui se empieza a desentrañar la “Filosofía de la Tecnología o la Tecnología de la Filosofia”.