Los casos de acciones o demandas ridículas y hasta abusivas por parte de las discográficas a usuarios que no tuvieron la menor intención de violar un derecho de autor, desafortunadamente, abundan. Recuerdo claramente un caso que nos comentaba Axel Marazzi hace unos meses en el que una chica fue demandada por haber filmado accidentalmente 3 minutos de New Moon mientras festejaba su cumpleaños. La historia se repite, con algunas diferencias y, por suerte, con un desenlace mejor.

Pongámonos en contexto: Stephanie Lenz, de Estados Unidos, publicó en 2007 en YouTube un video donde su hijo de 13 meses de edad, bailaba al ritmo de “Let´s Go Crazy”, de Prince. El video no dura más de 30 segundos, y queda clarísimo que la intención es mostrar la gracia del infante y nada más. Pues bien, a Universal Records le gustó en lo más mínimo, y pidió que el video fuese removido de YouTube. Y ahí, donde la mayoría de nosotros nos hubiéramos quejado con nuestros amigos y seguido con nuestras vidas, Lenz decidió poner un alto.

La mujer interpretó esta situación como un acto abusivo por parte de Universal contra su familia, y decidió hacer algo al respecto, demandando al sello discográfico ante un tribunal de California. Y en el momento del fallo, el tribunal no solo reconoció el derecho de Lenz a publicar el video, por tratarse de “uso justo”, sino que también obliga a Universal a pagar las costas procesales de la demandante.

No solo eso, sino que el fallo abre para Lenz la posibilidad de presentar una nueva demanda contra Universal por intromisión ilegítima en sus derechos ciudadanos. De todas formas, probablemente la discográfica busque una salida extrajudicial (léase, una compensación económica) para evitar volver a la corte.

A mi me parece fantástico que esta mujer se haya animado a plantarse y contraatacar ante una acción que pasó la línea de lo sensato.

Diario Ti, vía Menéame