Flickr es una de los servicios web mejor valorados de todos los que hay en la actualidad, tanto en el campo del alojamiento de imágenes donde son líderes como a nivel general. Y por eso no me entra en la cabeza el caso que seguidamente os relataré (que aunque está dentro de la ley choca con todo lo demás).

El prota de la historia es el blogger detrás de la bitácora Homotecno (del que no he conseguido el nombre) quien hace un año adquirió una cuenta Pro de Flickr para alojar en ella sus imágenes, muchas de las cuales luego incrustaba en sus posts. Hasta aquí nada raro, los problemas llegaron el pasado día tres cuando el susodicho blogger se dispuso a subir alguna imagen nueva a su cuenta y sorpresa, la cuenta había sido borrada y con ella Flickr se merendó más de 2.000 imágenes sin mediar palabra alguna.

El blogger lógicamente pidió explicaciones a Flickr y estos le contestaron con uno de esos asquerosos mails modelo que no le suelen solucionar ninguna duda a uno en el que básicamente le dicen que la cuenta fue clausurada por saltarse los términos de uso del servicio. Según parece, ya que Flickr no explicó más, la norma concreta que nuestro protagonista se saltó fue incrustar imágenes en los posts sin que estas enlazaran con Flickr.

Personalmente opino que Flickr ha metido las patas hasta el fondo. Vale que el usuario se saltó las políticas del sitio, pero no es ni medio normal que por un lado respondan con un email modelo a un usuario con cuenta Pro y por el otro que se cepillen más de 2.000 imágenes sin avisar. Es legal, sí, pero también es una política de empresa nefasta y un ejemplo de mala comunicación corporativa con los clientes (un simple mail en condiciones advirtiendo hubiera sido suficiente para que cesaran las malas prácticas).

Vía: menéame