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Ayer Facebook cambió algunos puntos de sus políticas de uso del sitio, y entre ellas, quitó la posibilidad de que sus usuarios utilicen sus actualizaciones de estado con fines de lucro. Más específicamente, ahora las guías dicen que no se podrá usar el perfil personal para obtener ganancias comerciales.

La nueva condición se torna un poco confusa. Uno asumiría que se refiere a no “vender” sus actualizaciones de estado a terceros como espacios de publicidad (por ejemplo, que una marca de cerveza me pague por mencionarla en mi estado). Pero supongamos que yo fuese cantante y quisiese actualizar “Ya salió mi último CD, ¿lo escucharon?”, sabiendo que aunque no sea la intención, alguien podría ir y comprarlo, ¿por qué no podría hacerlo? ¿O acaso Facebook no quiere que se le escape ni una migaja de la torta?

En el mundo de Facebook todo es ambiguo y debatible. Porque también es cierto que el “marketing creativo” es cada vez más molesto y se está tornando un eufemismo para el spam, y si Facebook no quiere sufrir a estos individuos como le pasa a Twitter, algo tenía que hacer. Y para promoción, nos dice, están las “páginas”, no los “perfiles”.

El debate se abre en dos. Por un lado, está la cuestión de la venta de actualizaciones. Es entendible que se quiera frenar ese tipo de abusos que podrían causar malestar en la comunidad, aunque no es tan grave. Quizás les preocupe más que las empresas empiecen a pagarle (y mucho menos, por supuesto) a los usuarios que invertir en los anuncios de la red.

Pero por otro lado está la gente cuyo trabajo está tan entrelazado con su vida personal (y muchas veces, su actividad social online), que hacer un corte tajante terminaría siendo una limitación.

Vía: All Facebook