Son muchas las alternativas que tiene un usuario de GNU/Linux para elegir un reproductor de audio. En la actualidad se imponen los programas con multitud de opciones, que se integran con servicios en Internet y te permiten gestionar tu música de mil maneras. Muine se aleja de todos esos conceptos ya que con su interfaz sencilla, está orientada hacia el usuario que no tiene necesidades que vayan mucho más allá de lo necesario para disponer de una lista de reproducción en cualquier momento.

Se integra perfectamente en el escritorio Gnome y a través del soporte para plugins que integra, podremos ampliar sus funciones para, por ejemplo, grabar canciones junto con el programa Serpentine, o conectar con el servicio Last.fm. Su sencilla interfaz lo hace una opción interesante para máquinas poco potentes.

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