Acabo de leer un artículo en el que se hace una interesante reflexión sobre las repercusiones legales de algunas de las acciones que la nueva versión del navegador de Microsoft realiza en una computadora, con el más que comprensible propósito de validar la autenticidad del software que ésta utiliza. ¿Se debe considerar legal que un programa verifique la autenticidad de otros que hay instalados en la máquina? ¿Puede un determinado programa controlar partes del sistema operativo donde se ejecuta independientes al mismo?

Aunque la respuesta afirmativa a estas preguntas pasaría por la correspondiente cláusula definida en el contrato de la licencia, no hay que olvidar que en multitud de países existe una legislación que protege a los usuarios frente a las cláusulas abusivas. Es por ello, que tiene mucho sentido plantearse, cuando menos, algunas cuestiones sobre la legalidad de este software.

Pero la cara más oscura de este tema, sería plantearse dónde están los límites de estas prácticas. Si bien es cierto que en la actualidad existen muchos programas que realizan prácticas que casi todos estaremos de acuerdo en tildar de cuando menos oscuras, no se debería pasar por alto que grandes compañías, como Microsoft con su IE7, parecen tener una clara estrategia de implementar la denominada Trusted Computing en su software.

De momento, la solución es sencilla para el usuario, pues es, el que tiene la última palabra en la decisión de instalar un determinado software de aplicación. Con el caso de IE7 es tan simple como elegir otra de las opciones que se tienen disponibles. Pero en mi opinión, deberíamos estar siempre alerta ya que no es ciencia ficción el hecho de que se haya implementado estas características en las partes principales del sistema operativo y por extensión de nuestras máquinas.

Vía | Noticias-TIC